El ADN, una herramienta para frenar la reincidencia: aseguran que el 75% de los criminales graves comenzó con delitos menores

El investigador Ricardo Ferrer Picado sostuvo que incorporar perfiles genéticos desde las primeras imputaciones puede cambiar el rumbo de las investigaciones y evitar que delincuentes escalen hacia crímenes más violentos. La experiencia de Mendoza aparece como el principal antecedente.

La utilización de perfiles genéticos para investigar delitos volvió a instalarse en el centro del debate sobre seguridad. Según el investigador del Center para una Sociedad Libre y Segura de Washington DC y ex secretario de Inteligencia Criminal de Argentina, Ricardo Ferrer Picado, la incorporación del ADN desde las primeras imputaciones representa «una revolución» para combatir la reincidencia y acelerar el esclarecimiento de los delitos.

Durante una entrevista en el programa Sala de Situación, que se emite los sábados desde las 13 por AM Con Vos, conducido por Sebastián Domenech y con producción de Guillermo Ponce, Ferrer Picado explicó que la evidencia genética permite identificar rápidamente a delincuentes reincidentes y evitar que continúen escalando en su carrera criminal.

«El ADN deja de ser un secreto burocrático y pasa a convertirse en un verdadero código de barras criminal. Quien delinque queda identificado desde el primer hecho y eso cambia completamente las reglas del juego», afirmó.

El especialista destacó que el 75% de los delincuentes peligrosos comienza cometiendo delitos menores, como hurtos o robos simples. Por eso, sostuvo que registrar el perfil genético desde esas primeras causas permite intervenir antes de que esos mismos individuos lleguen a cometer homicidios, abusos sexuales u otros delitos graves.

El caso de Mendoza

Como ejemplo citó el caso de Mendoza, provincia que implementó este sistema hace una década y que hoy es considerada una referencia internacional.

«En Mendoza, siete de cada diez rastros de ADN encontrados en escenas del crimen logran identificar al responsable. Además, el 75% de quienes luego fueron condenados por homicidios o delitos graves ya figuraban previamente en la base de datos por haber sido imputados en robos menores», señaló.

Ferrer Picado remarcó que el sistema funciona únicamente por orden judicial y sobre personas imputadas en una investigación, aclarando que si el acusado resulta absuelto o sobreseído, su perfil genético es eliminado automáticamente, descartando así cuestionamientos vinculados a la privacidad.

El especialista también cuestionó la legislación vigente en algunos distritos, donde el uso del ADN continúa limitado casi exclusivamente a delitos sexuales.

«La delincuencia cambió y las herramientas de investigación también deben actualizarse. No podemos seguir investigando con mecanismos del siglo pasado cuando existe tecnología que permite resolver casos en mucho menos tiempo», sostuvo.

En ese sentido, consideró que la Ciudad de Buenos Aires dio un paso importante al ampliar el uso del registro de perfiles genéticos y planteó que el desafío ahora es que más provincias adopten sistemas similares.

Para Ferrer Picado, el ADN representa «la huella digital del siglo XXI» y constituye una de las herramientas más eficaces para fortalecer las investigaciones criminales, reducir la impunidad y prevenir nuevos delitos antes de que las consecuencias sean irreversibles.

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